Tertulias Digitales >> Adriana Lecouvreur de Francesco Cilea

Como apoyo de un nuevo encuentro de nuestras clásicas Tertulias Digitales en nuestra visita al Teatro Colon, les comparto un muy buen post para poder “bucear” un gran clásico que es Adriana Lecouvreur es una ópera en cuatro actos con música de Francesco Cilea y libreto en italiano de Arturo Colautti, basado en la obra teatral de Eugène Scribe y Ernest Legouvé. Fue estrenada en el Teatro Lírico de Milán, el 6 de noviembre de 1902 con la participación de Enrico Caruso.

La misma obra de Scribe y Legouvé que sirvió como base a los libretistas de Cilea se usó igualmente por al menos tres libretistas diferentes para óperas que tienen el mismo nombre, Adriana Lecouvreur, y creadas por tres compositores diferentes. La primera fue una ópera en tres actos por Tommaso Benvenuti (estrenada en Milán en 1857). Las dos siguientes fueron dramas líricos en cuatro actos por Edoardo Vera (según un libreto de Achille de Lauzières) que se estrenó en Lisboa en 1858, y por Ettore Perosio (según un libreto anónimo) se estrenó en Ginebra en 1889. Después de que Cilea crease su propia Adriana, sin embargo, ninguna de las otras se volvieron a representar y son, en gran medida, desconocidas hoy.

La ópera se basa en la vida de la actriz francesa Adrienne Lecouvreur (1692–1730). Mientras hay algunas figuras históricas en la ópera, el episodio que relata es en gran medida ficción, su muerte por violetas envenenadas a menudo la señalan como la ópera verista menos realista. A menudo se le condena como uno de los textos más confusos jamás escritos para la escena, y a menudo se hacen cortes a la hora de representarla pero eso hacen la historia todavía más difícil de seguir. Aun así, la heroína Adriana, es un personaje atractivo y la música es mucho mejor que el libreto. El tiempo de un representación moderna típica es de alrededor de 135 minutos (excluyendo descansos).

La ópera se representó por vez primera en los Estados Unidos por la Compañía de Ópera de San Carlo el 5 de enero de 1907 en la French Opera House en Nueva Orleans con Tarquinia Tarquini en el rol titular. Tuvo su estreno en el Metropolitan Opera el 18 de noviembre de 1907 (en una representación protagonizada por Lina Cavalieri y Caruso). Sólo tres representaciones aquella temporada, sin embargo, debido en gran medida a la mala salud de Caruso. Posteriormente, fue repuesto en el Met de vez en cuando hasta una nueva producción fue encargada en 1963. Esa producción de 1963 siguió montándose una y otra vez en el mismo teatro, con diferentes repartos, durante las siguientes décadas. Plácido Domingo se estrenó en el Met en 1968, con este papel, junto a la aclamada soprano italiana Renata Tebaldi en el rol titular. Domingo se convirtió en director, también, después de pasar varias décadas como cantante de ópera; cantó de nuevo en Adriana Lecouvreur en febrero de 2009, aunque su voz estaba ya en declive;4 la retransmisión inicial de la ópera en Sirius XM mostró que Domingo, aunque todavía cantaba bien, estaba transponiendo la mayor parte de ese papel medio tono o, a veces, como en “Il russo Mencikoff”, un tono entero.

Acto 1: (Entre bastidores, en la Comédie-Française). Preparando la interpretación, la compañía se encuentra atareada y se mueve alrededor del director de escena, Michonnet. Se encuentra también el príncipe de Bouillon, amante de la actriz Duclos, en compañía de su amigo, el abad Chazeil. Adriana hace su aparición recitando. Halagada, canta ‘Io son el umile ancella’ (“Soy la humilde sierva del espíritu creativo”). El príncipe se entera de que la Duclos está escribiendo una carta y, como tiene ciertas sospechas, decide interceptar la misma. Cuando Michonet y Adriana quedan solos, este quiere expresar el amor que siente por ella, pero Adriana, que desconoce los sentimientos de Michonet, le confiesa que tiene un amante – un soldado al servicio del Conde de Sajonia. Michonet queda decepcionado. Hace su aparición Maurizio, que en realidad es el mismo conde, y declara su amor a Adriana, ‘La dulcísima effigie’. Él no quiere desvelarle su identidad y le dice que necesita protectores. Adriana le dice que intentará hablar con el conde. Quedan en reencontrarse después de la interpretación. Adriana le da unas violetas para que las ponga en su solapa. El príncipe y el abad vuelven. Han conseguido la carta de la Duclos – en la carta pide una cita con Maurizio, por la noche, cerca de la villa del príncipe. En realidad la cita no es para ella sino para la princesa de Bouillon, antigua amante y aliada política de Maurizio, con la que éste está dispuesto a romper al haberse enamorado de Adriana. El príncipe decide organizar una fiesta para la compañía en la villa para dejar la pareja en evidencia, pensando que la cita es con su amante, cuando en verdad es con su esposa. Deja que la carta llegue a Maurizio, y este cancela su cita con Adriana. Adriana recibe la noticia en el escenario y decide acudir a la fiesta del príncipe.

Acto 2: (Una villa cerca del Sena). La princesa de Bouillon, y no la actriz Duclos, espera a Maurizio. Aunque la ama, ‘acerba voluttà, dolce tortura’. Él entra y ella ve las violetas. ¿Quién se las ha dado? Para evitar suspicacias él se las entrega como presente. Maurizio le está agradecido por su apoyo político pero reconoce que ya no la quiere. Ella sospecha que Maurizio tiene una nueva amante, pero él rehúsa confesarlo. El príncipe y el abad llegan, y la princesa se esconde. Maurizio se da cuenta de que piensan que se encuentra con la Duclos. Adriana entra y se entera de la verdadera identidad de Maurizio. Él le dice que ha venido para mantener una entrevista de carácter político. Le confiesa que hay que hacer lo necesario para lograr la huida de la mujer que está escondida, y finalmente Adriana acepta ayudarle. Durante el intermezzo que sigue, la casa queda a oscuras, y Adriana le dice a la princesa que puede fugarse. Sin embargo, ambas mujeres muestran sus suspicacias la una hacia la otra, y la huida está a punto de terminar en una pelea entre ellas, pero finalmente la princesa huye. No han podido reconocerse la una a la otra debido a la oscuridad. Después, Michonnet encuentra un brazalete que se le ha caído a la princesa, y se lo da a Adriana.

Acto 3: (El Hôtel de Bouillon). Maurizio tiene problemas con la justicia debido a sus deudas. La princesa está desesperada por enterarse de la identidad de su rival. El príncipe, químico aficionado, ha llevado a casa un poderoso veneno que el gobierno le ha encomendado analizar. Michonnet y Adriana llegan para una recepción. La princesa cree reconocer la voz de Adriana. Miente, diciendo que Maurizio ha muerto en un duelo, y Adriana desfallece. Poco después hace su aparición Maurizio, al verlo sano y salvo Adriana se muestra extática. Él canta sobre sus proezas de guerra, ‘Il ruso Mencikoff’. Se interpreta un ballet: el ‘Juicio de Paris’. La certeza de la princesa y de Adriana que se encuentran ante la rival va creciendo. Adriana se da cuenta que el brazalete encontrado pertenece a la princesa. Michonnet sugiere que Adriana recite una escena de Ariadna abandonada ‘, pero el príncipe prefiere una escena de’ Fedra ‘ , de Racine . Adriana escoge un fragmento que puede ser interpretado como un ataque a la inmoralidad de la princesa. Esta entiende el ataque, y determina vengarse.

Acto 4: (Una habitación de la casa de Adriana). Michonnet está esperando. Adriana delira de angustia y de celos. Llegan los miembros de la compañía de teatro a visitarla, llevándole varios regalos para su onomástica e intentan persuadirla de que devuelva al teatro. Michonnet ha recuperado un collar de diamantes que previamente Adriana había empeñado para ayudar a Maurizio con sus deudas. Llega una caja con una nota de Maurizio. Adriana lee la nota y de repente se siente mal. Abra la caja y saca el ramillete de violetas, ahora secas, que un día le regaló a Maurizio. Lo interpreta como una señal de que Maurizio quiere romper con ella. Besa las flores, ‘Poveri fiori’, y las lanza al fuego. Aparece Maurizio. Quiere casarse con ella. Se abrazan, pero pronto Maurizio se da cuenta de que ella está temblando. Le dice que no le ha enviado las flores. Ella empieza a desvariar. Michonnet y Maurizio se dan cuenta de que ha sido envenenada con un poderoso veneno, inhalado de las flores. Por un momento recupera la razón, ‘Ecco la luce “, y muere.

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